sábado, 28 de noviembre de 2015

El Cuento de Tin.

***
-          Había una vez un príncipe sentado en su hermosa silla de madera tallada, frente a su hermosa mesa llena de mangares delicioso…
-        -   ¡Espera! ¿Un príncipe? – pregunto Tin con su pequeño seño muy fruncido – ¿El protagonista es un príncipe y no una princesa?
-          - Si, esta es la historia de un príncipe. – dijo Livi levantando la vista de su cuaderno, mordiendo el lápiz que sostenía, pensativa - ¿Por qué? ¿prefieres las princesas?
-         -  No, la verdad me cansaron las princesas…son un poco comunes. – dijo pensando que la historia que Livi había escrito esta vez sería interesante. – ¡Seguí! Ahora de verdad quiero escuchar esto. – mientras se acomodaba entre su tupida almohada rosada y los brazos de su hermana, abrazándola. Lo que hizo a Livi sonreír y removerse para que Tin estuviera más cómoda.
-          Bien, entonces…
“Había una vez un príncipe sentado en su hermosa silla de madera tallada frente a su hermosa mesa llena de manjares deliciosos pero algo en su mirada no estaba bien, lucia tan triste y desolado que su padre, que estaba sentado al otro extremo de la mesa no tuvo más remedio que preguntar qué le sucedía.
-  Nada querido padre… - dijo el príncipe soltando un suspiro, mientras miraba su plato lleno de comida que no tenía ni ganas de tocar.
- Hijo, si nada es lo que acontece, debe ser un nada muy grande para hacerte suspirar de tal manera. – dijo el Rey dedicándole una media sonrisa. Su hijo lo miro por encima y a través de la larga mesa que los separaba y se dio cuenta lo poco que podía divisar la media sonrisa de su padre que de tan buen humor lo ponía.
- Padre, querido rey, hay una cosa que quiero pedirle, solo por hoy. – dijo el príncipe algo avergonzado, sintiendo como sus mejillas se volvían rojas.
- ¿Hará eso que una sonrisa aparezca en tu rostro? – dijo el Rey cortando la carne de su plato.
- Quizás solo por hoy…
- Quizás solo por hoy es suficiente para mí. Dime, ¿Qué quieres?
- ¿Podría sentarme más cerca tuyo? ¿Podríamos comer uno más cerca del otro? – el Rey quedo tan atónico con la petición de su hijo que creyó haber escuchado mal, debido a la distancia que los separaba.
- ¿Qué? ¿Es eso lo que realmente te está molestando?
- No en realidad pero ayudaría tenerte más cerca.
-¡Hijo! ¡Querido hijo! Pero si me tienes cerca cada segundo de tu vida, Pequeño John...

- Para para para… ¿John? ¿Así se llama el príncipe? – dijo Tin sentándose de repente haciendo que Livi soltara su lápiz y que esta cayera muy lejos. Tin tenía una expresión que hizo a Livi reír. – ¡no te rías! Es un nombre horrible para un príncipe Livi, ¡por favor!
- No se me ocurría ningún otro nombre. Después lo puedo cambiar… - dijo tratando de seguir con la historia.
-¡No! Ya mismo cámbialo. No te das cuenta que si pasa más tiempo con ese nombre se va a acostumbrar a el  ¡Y es un PRINCIPE, NO puede llamarse John!
-¡OKAY! – dijo Livi sonriendo por el énfasis de Tin. – Entonces pasame mi lápiz que por tu culpa se cayo. Tin dando un salto que hizo que sus trenzas volaran por doquier, bajo de la cama y recupero el lápiz de su hermana mayor. Volviendo a acomodarse en ese hermoso hueco, abrazando a su hermana suspiro.
- Si tenes sueño podemos seguir mañana… - dijo Livi sabiendo ya se estaban pasando de la hora de dormir.
- ¡De ninguna manera! – Dijo Tin con una potente voz, tan potente como podría ser la voz de una niña pequeña de 8 años. – Si ese príncipe va a ser protagonista de algo tiene que tener otro nombre. – Livi no pudo hacer más que reírse.
- Ok, ¿qué nombre entonces? ¿Cómo suelen llamarse los príncipes?
- ¿Aladino? ¿Encantador? ¿Adam? ¿Eric? Son nombres horribles… - dijo Tin contando con los dedos todos los nombres de los príncipes de todas las historias de princesas que se sabía de memoria.
- Li Shang… - dijo Livi con una mirada cómplice, sabiendo que su preferido haría a Tin saltar. Tal como lo espero Tin salto de su posición para mirarla con sus pequeños ojos llenos de amor.
- ¡Li Shang es un nombre perfecto! No es un nombre nada horrible ¿sabes? – dijo mirando la nada, imaginando a su príncipe favorito. – Pero Li Shang ya tiene a Mulan. No podemos usar ese nombre. – dijo algo decepcionada.
- De verdad te gusta Li Shang ¿no? – pregunto Livi acariciando las trenzas marrones de su hermanita.
- En realidad me gusta Mulan. – dijo soltando un suspiro, volviendo a acostarse. – Ella es… tan valiente, es una héroe de verdad y tiene un príncipe a su medida. No es como las otras princesas, ellas tienen hermosos vestidos y mucho brillo pero Mulan simplemente es valiente y tiene mucho coraje, nunca busco un hermoso vestido para enamorarse. Ella salvo a su pueblo primero.
Los ojos de Livi se llenaron de lágrimas al entender lo inteligente que era su pequeña hermanita, lo crecida que estaba y la gran mujer que sería algún día. Ella jamás lleno de pensamientos su hermosa cabecita, Tin sola creo que toda esa idea de la nada.
-        -   Estoy tan orgullosa… - dijo acariciando nuevamente su cabello. – Sos más inteligente que yo.
-          ¿Porque dices eso? ¡vos sos la que escribís historias de la nada!  Yo solo las escucho atentamente.
-         - Porque yo muchas veces quise hermosos vestidos, brillo y enamorarme de un príncipe. Nunca quise ser valiente.
-          - Nunca es tarde – dijo Tin riendo. – ¡Milo! ¿Qué te parece Milo?
-          - Milo es genial – dijo Livi tachando John y escribiendo Milo arriba. – ¿sigo?

“ -¡Hijo! ¡Querido hijo! ¡Pero si me tienes cerca cada segundo de tu vida! ¡Pequeño Milo! – dijo el Rey agobiado. Tocando su campanilla, llamando al sirviente hizo que trajeran el plato de su hijo justo a su derecha al igual que su silla. El príncipe al sentarse tan cerca de su padre pude ver que las arrugas de su rostro era más marcadas que antes, que su sonrisa torcida no era tan brillante como lo fue y que sus ojos se veían muy cansados.
-          - Padre… querido Rey, sabes que te amo ¿no? – dijo el príncipe buscando la mirada de su padre. Con los ojos llenos de lágrimas el Rey acaricio la cabeza de su hijo. Asintiendo lo invito a seguir comiendo.
Así todas las noches la brecha que los separaba se fue cerrando y el príncipe que agobiado por otras cosas sufría en silencio al menos en las cenas ahora era feliz. Y con una sonrisa de “solo por hoy” el Rey podía conformarse. Pero no podía ser feliz viendo a su pequeño Milo suspirar el resto de las horas, así que en cada cena intentaba consultar si el príncipe estaba listo para contarle lo que tanto le agobiaba….”

Un resoplido detuvo la lectura de Livi. Quitando la vista de su cuaderno vio a Tin profundamente dormida, con la boca entre abierta y sus largas pestañas rosando sus mejillas rojas. Muchas veces parecía una pequeña muñeca, su cabello en trenzas solo acentuaba eso. Un sonoro ronquido se escapo de su boca y Livi tuvo que tapar su boca con las manos para que su risa no despertara a su durmiente hermana. Sin dejar de sonreír pensó lo mucho que amaba esa pequeña criatura. Era tan inteligente, tan capaz. Cuando sus padres le dijeron que iba a tener un hermano o hermana, Livi lloro. No sabía bien porque, no estaba feliz, no estaba triste, simplemente estaba tan sorprendida que su cuerpo no supo cómo reaccionar y la lleno de lágrimas. Estaba grande, y Luca más. Sus padres aun mucho más. “Un bebe va a cambiar mucho nuestras vidas” dijo su padre. Livi no sabía, lo sentía injusto, su vida estaba solo bien  así como estaba, no quería ningún cambio. Cuando se acorto la plata que le daban los fines de semanas porque el médico de su mamá era caro, definitivamente se enojo. No quiso más tener  un bebe en su vida. Entonces un día fueron los 4, ambos padres, Luca y ella al médico. Un señor hizo que su madre se acostara en una camilla y puso, ruidosamente, un gel en su vientre, parecía muy frió por la expresión de su mamá. Y cuando coloco esa cosa de ecografía en ella, la pantalla negra brillo. Todo parecía cosas sin formas, por lo que pensó que quizás no había tal bebe en realidad. Entonces de la nada una manito se materializo. Antes que el doctor pueda decir nada Livi comenzó a llorar. “Manito” fue todo lo que dijo entre lagrimas. Ella amo esa manito en ese instante, quiso sostenerla, quiso besarla. Abrazo el brazo de su mamá mientras lloraba y le susurraba al bebe que le perdone por no quererlo.

Livi miro a Tin ahí acostaba, miro su mano que descansaba en la almohada rosa que abrazada. Esa manito que tanto amaba, desde que nació la agarro y no pensaba soltarla nunca. Las imaginaba de viejas, Livi más que Tin, sostenidas de la mano mirando sus nietos jugar juntos. Le dio un beso en su mejilla y se levanto lentamente. Cuando estaba cerrando la puerta la miro de nuevo, suspiro y deseo que todo el mundo pueda tener hermanos pequeños y sentir lo que ella, porque sería más fácil de explicar todo. 
***


viernes, 3 de julio de 2015

Paper trails

Se me ocurrió que hacer algo así como una reseña o una opinión (más eso que lo otro) sobre Ciudades de papel, pensé que casi un mes exacto antes que se estrene, estaría bueno.
Entonces me puse a pensar la poca importancia que le dí a este libro.
Después de la revolución que causo Bajo la misma estrella en mi, decidí leer todos los libros que escribió John Green y decidí hacerlo cronológicamente. Así que comencé con Looking for Alaska, que hizo que mi cerebro casi explotara, casi gráficamente "me voló la cabeza". Todos mis sentimientos por Looking for Alaska los voy a dejar para otra oportunidad, porque definitivamente merecen un lugarcito aparte, solo para ellos.
Luego de abrir wikipedia para cerciorarme que libro se publico primero y cual después, me los leí en un tiempo poco recomendable, quizás un día per libro. Al momento que llegue a Paper Twons (3er libro) mi cabeza estaba tan abarrotada y complacida que no sabia que podía ser mejor: John Green o un buen pedazo de torta de chocolate (me encanta la torta de chocolate, así de mucho), podía, citando a Hazel Grace, leer la lista para supermercado de JG complacida. Él tiene esta cosa que hace que todo sea tan perfecto en sus imperfecciones y tan real en su irrealidad, que cada palabra que él pueda llegar a narrar es oro puro, pero mis sentimientos por él también merecer su lugar a parte, así que en algún otro momento los dejare salir.

Volviendo al momento que tuve en frente a Paper Towns (al PDF, soy sincera): estaba esperando que la lectura que iba a comenzar hiciera que mi cerebro se derritiera y saliera por mis oídos. Pero eso no pasó. Estaba, tontamente, esperando que John Green no sea John Green. Ridículamente estaba esperando algo más. Ahora me doy cuenta, casi un año después de haberlo leído por primera vez, que si hubiera llegado a pasar eso que quería yo, no seria un libro de escrito por él, no seria él en si.
Como siempre JG no decepciono, yo lo hice sola. Pero con el tiempo y después de dejar descansar mi mente, volví a leerlo y lo ame tanto que es difícil ser objetiva...pero bueno es John Green, quien quiere ser objetiva con él.
PT tiene esta sencilla y simple trama: una chica que no esta, un chico que la busca. Simple, pero tan hermosamente contado que se me pone la piel "de gallina". Estos personajes que se expanden en tantas dimensiones que te descoloca, te saca de tu eje, no lo que pasa o lo hechos y circunstancias de la historia sino como ACTÚAN ante estas circunstancias, el "COMO" llegan a las conclusiones que llegan, y como terminan comprendiendo sus dimensiones.
Como todos los libros de JG lo más destacable es la voz del narrador: Q, que desde su lugar de chico normal, común que vive tranquilo, cuenta como esta chica misteriosa viene a descolocarlo de su comodidad y como él DECIDE que tenia que buscarla, que tenia que resolver este misterio, lo más hermoso es como él narra todo esto, sin salirse de él, sin dejar de ser Q.
Quizás una de las cosas que YO, personalmente, amo de este libro es lo poco visible que esta la historia de amor, si es que en realidad hubo una. Es obvio, la chica no esta, es complicado mantener una historia de amor con solo un personaje presente. Entonces sin que te des cuenta lo que parecía una historia tipica de amor adoleceste donde un chico persigue el amor casi indeferente de una chica, termina siendo una historia sobre AMISTAD, sobre un pequeña GRAN aventura, sobre la relación de estos tres amigos que deciden, en una desquiciada decisión ir a buscar a Margo. Sus diálogos son TAN perfectamente reales en un punto sentís que estas mirando una película o estas presenciando una charla entre amigos.
Algo que podría ser "negativo" es cuando llega el momento de la búsqueda, el momento que van sin rumbo, cuando sentís que estos chicos no tienen ni idea de nada, sentís que buscan y buscan sin encontrar nada. Es que si, no tenían idea DE NADA, ¿qué más podes esperar? Es donde se torna lenta la lectura, porque sentís que nunca pasa nada, lees y lees paginas de vueltas y vueltas. Es donde tanto Q y nosotros, como lectores, nos planteamos si Margo realmente quiere ser encontrada, o si quiera si en realidad existe una Margo. Esto que llame "negativo" puede ser al mismo tiempo de los puntos más positivos que remarco del libro entero. Si, y no estoy loca, porque... si nos ponemos a pensar dos segundos, ¿realmente las cosas en las historias reales pasan como pasan en la películas? ¿Qué tan real puede ser si cada dos segundos surgen sobresaltos? 0% . Este punto es lo que aporta realismo a todo. Es lo que hace a PT un libro exquisito. EL REALISMO.
Como siempre JG se pasa con la ambientación todo el tiempo, los paisajes, los lugares. Quizás jamas podamos recorrer el camino y las rutas que recorrieron Q y sus amigos buscando a Margo pero, aun así, sentimos que tuvimos ahí con ellos, cerramos los ojos y podemos ver todas y cada una de las escenas que Q planteo. Así de mágico es JG, porque se nota que él estuvo ahí, pero el poder de describir los que él vio y sintió al estar en estos lugares, al punto de que uno mismo se sienta ahí... es una de las razones principales por las que JG nació para escribir.
En una síntesis PT trata sobre la amistad, sobre como nosotros estamos tan mecánicamente acostumbrados a ver  a las personas en una sola dimensión, a ver a esta determinada persona en este determinado lugar haciendo esta determinada cosa. ¡Cuando no es así! LA VIDA NO ES ASÍ, estamos hechos en 3D, todos tenemos muchas caras, sentimientos que afrontar en distintos ámbitos y circunstancias de nuestras vidas. Ser cocientes que TODOS somos así, no solo uno mismo, es una cosa difícil de afrontar y este libro muestra cada detalle de esto.
OJO, por que si estas buscando una historia de amor, llena de cosas que tienen las historias de amor, esta no es la historia correcta. En cambio si estas buscando algo más, algo que trascienda eso y que te trascienda a vos mismo y tu percepción de los demás. ACÁ ESTA LA NOVELA ADECUADA.




jueves, 26 de junio de 2014

The hours after our Stars

"¿No cree que es eso precisamente lo que la literatura debe hacer, provocar desasosiego?" - Antonio Tabucchi 


Miro la pantalla esperando que palabras inteligentes y maravillosamente sofisticadas salgan de mi cerebro, pero no puedo procesar nada, nada puede salir mas que una estúpida sonrisa, triste y satisfecha. 
Después de algún tiempo esperando (para mi muchísimo, aun cuando estoy acostumbrada a estas esperas) vi The Fault in Our Stars o su traducción al español "bajo la misma estrella". 
Simplemente fue perfecta. Una hermosa y fiel adaptación a un GIGANTEMENTE hermoso libro. Los que sabemos lo que es sufrir con las adaptaciones cinematografiaras de nuestros libros, sabemos apreciar un trabajo dedicado y meticuloso como este. Si tuviera puesto un sombrero me lo sacaría ante esta producción, dirección y elenco. Y si tuviera una fortuna se la daría a mi amado John Green (como lo decimos los amigos JG). 
Esta persona que vive su vida normal, allá en algún lugar muy lejano al mio, hizo mi vida mejor sin jamas enterarse. Él, haciendo lo que ama, me hizo feliz y no solo una o dos veces, constantemente me regocijo en su existencia porque es él el que creo estos hermosos libros que hoy amo.
Todos hablan de lo hermosa, triste y romántica que es la película. !Pero no! no es romántica. Es casi todo pero no es una historia romántica. Es un historia de amor, amor en todas sus realidades. Aun cuando no hay romance hay amor, aun cuando las realidades no son las ideales, cuando las tribulaciones parecen no dejarlos continuar, aun cuando parece que simplemente vinieron a esta vida para sufrir, hay amor. 
"Donde hay esperanza, hay vida" Dice la voz de Ana Frank en medio de la película. Y aun después de la vida, en esta hermosa película, hay amor, hay una esperanza de una realidad mejor. Esperanza de construir un destino mejor, y si ese destino ya esta escrito, afrontarlo de la mejor manera, amando mucho y lastimando poco. "Uno no puede elegir si es lastimado en este mundo, pero si puedes elegir quien te hace daño".  Porque el dolor es inevitable en esta vida, porque la vida por ser vida duele, pero la idea es abrazar ese dolor y buscar la forma de sobrevivir. 
Pocas veces disfrute así una película, quizás porque este libro significo mucho para mi. Tal vez significo mucho para mi porque fue una inyección de realidad, un tirón al piso, fue una historia de amor sin ser una historia romántica, empalagosa y típica. Fue y va a ser una de mis historias favoritas más que por su contenido general, por los pequeños detalles que la componen, por un dialogo, por una mirada, por una respuesta o una acción. Por la filosofía de vida plasmada detrás de cada dialogo, y por sobre todas las cosas por su realidad inevitable, porque "el mundo, definitivamente, no es una maquina de conceder deseos" y este libro es una prueba (ahora viviente) de como es la vida real: Dura y cruel pero hermosa si se aprende como disfrutarla. 
En fin en eso se basa todo en esta vida, que algo lo que sea, te haga sentir algo. Y este libro y esta película me hicieron sentir, no solo algo, sino que todo. Y por eso estoy extremadamente agradecida. 




viernes, 25 de abril de 2014

El colectivo de las 8:30.

Ella:
Presa de sus hábitos ella convertía cada acción de su vida, que le generara placer, en rutina. Y aquella mañana de mayo, fría como pocas, descubrió su más grande habito y placer, sin siquiera saberlo. Quizás si lo hubiera sospechado antes lo hubiera evitado, no hubiera tomado ese colectivo.
Esa mañana más temprano que de costumbre estuvo en la esquina de su casa esperando el colectivo, cosa rara en ella, como le dacia su hermano cada vez que tenia oportunidad, era “un animal de hábitos”. Subió a aquel colectivo vacío de las 8.30, saludando alegremente al chófer como siempre lo hacía, salvo que esta vez él solo la miro extrañado, “claro, no es el mismo chófer de todas las mañanas” pensó ella. Eso la incomodo 2 segundos y la avergonzó 3 minutos hasta la siguiente parada donde subieron dos señoras que ella no reconoció, lo que era raro. Ella nunca hablaba con nadie en el colectivo pero conocía sus rostros como el suyo propio. Todo era diferente esa mañana.
Como todos los días, saco sus auriculares y puso la misma música que le gustaba escuchar por la mañana. Y se distrajo con la ventana hasta la siguiente parada. Raro, nadie subía en esa parada en el colectivo de las 9, que acostumbraba a tomar. Prestó especial atención por esto. Subió un chico, rubio hasta su cabello facial, mejillas rojas por el frió y anteojos de marco negro resaltando sus ojos celestes. Tuvo que admitirlo, era el más atractivo de todos los seres humanos que estaban en el colectivo de las 8.30. Claro los únicos con los que podía compararlos eran ella misma, dos señoras algo ancianas y un niño de secundaria durmiendo en el fondo. Para ser más justa llego a la conclusión que era el ser humano más atractivo en los 5 kilómetros a la redonda.
Tenía una chaqueta negra que parecía de cuero, pero ella no sabía si era cuero o no, no sabía nada sobre el cuero. Debajo se veía una camisa azul oscuro, una bufanda marrón claro y un gorro haciendo juego. Luego unos jeans, “alguien tendría que tomarse el trabajo de escribir un libro solamente sobre lo bien que le quedan esos jeans” pensó. Unas converses azules y una mochila negra. Listo. Eso era todo, con solo eso, él era dueño del título de “El ser humano más atractivo del colectivo de las 8.30”.
Se sentó (solo un asiento los separaba) y no lo hizo como todas las personas normales lo harían, mirando hacia el frente. Él recostó su espalda en el vidrio de la ventana, con toda su persona mirando hacia el pasillo que formaban los asientos. Por lo que ella podía mirar su perfil sin el mínimo esfuerzo.

***

Él:
Esa mañana hacia tanto frió que se quedo 15 minutos más en la cama. No llegaría tarde pero tampoco con tiempo de sobra como a él le gustaba. Odiaba llegar con el tiempo justo. Le costó tanto abrir los ojos que inclusive considero si tal vez valía la pena unas horas de sueño en su cama calentita y a cambio reprobar por completo su clase.
Ni si quiera tenía ganas de vestirse, ni siquiera tenía ganas de pensar. Tomo la misma camisa del día anterior, y su chaqueta negra que parecía de cuero pero no lo era (pensó que tendría que dejar de usarla pero le encantaba). Estuvo en su parada más tarde de lo que había planeado, hacia tanto frió que tuvo que recurrir a un gorro y una bufanda. Ni siquiera se afeito su barba de 6 días y sumando que su cabello estaba ya muy largo, quizás era lo más desprolijo que jamás anduvo.
Cuando vio el colectivo acercarse miro su reloj: 8.40. Él tomaba todos los días el colectivo de las 8.15, esta vez no tenia que saludar al amigable chófer, por suerte, pensó. Y serian todos rostros nuevos que examinar y adivinar. Él tenía este pequeño juego al que siempre recurría cuando viajaba en colectivo: miraba todos los rostros, sus gestos, a veces cruzaba miradas y trataba de adivinar que hacían, a donde iban, algunas veces sus nombres.
Subió y se sentó como siempre lo hacía, en la parte delantera y en la hilera de la izquierda, donde los asientos eran individuales, recostando su espalda en el vidrio de la ventana cerrada y con sus pies estirados en pasillo. Así de esta manera, era más fácil mirar a sus compañeros pasajeros. Dos señoras en los primero asientos de la derecha, justo a su frente, eran tan fáciles que ni siquiera intento. Un chico con uniforme escolar ocupando dos asientos del fondo, totalmente dormido.
Y luego estaba ella. Mirando por la ventana con auriculares y un gorro rojo. Su cabello marrón caía formando ondas y su nariz estaba tan roja como la de Rudolf en plena noche buena, sus labios estaban quebrados y rojos por el frió. Hizo que él se mordiera sus labios, “eso seguro le duele” pensó.
Ella miraba por la ventana así que no podía ver el color de sus ojos. Marrones pero claros, adivino, avellanas quizás.
Estuvo casi seguro que le llego un mensaje, aun que no escucho sonar su celular, porque ella se sobresalto levemente y bajo su cabeza a su regazo, levantando luego su celular. Cuando termino  con su teléfono levanto la mirada hacia él.
Avellanas, enormes avellanas enmarcadas en enormes pestañas sin maquillaje. Se sintió muy satisfecho al respecto. Cuando sus miradas  se encontraron las mejillas de ella adoptaron casi el mismo rojo de su nariz. “Tiempo fuera” pensó él y aparto la mirada hacia el frente, volviendo con las señoras.

***

Ella:
¡La miro por más de dos minutos! ¡DOS MALDITOS MINUTOS! Eso es casi dos años cuando se refiere a miradas. Tuvo que mirar la ventana casi todo el tiempo. Cuando su cuello comenzó a doler tuvo que fingir que su celular sonó, que le llego un mensaje imaginario y que lo estaba leyendo. Cuando levanto la mirada del teléfono sus miradas se cruzaron.
Los ojos celestes de él justo clavados en los suyos. Fue inevitable, sintió la sangre fluir  en sus mejillas, las sintió arder en el color. Él pareció notarlo porque aparto su mirada.
Ahora lo sabía, mirarlo de frente era mucho mejor que mirar su perfil.
Tamborileaba sus dedos en la parte superior del respaldo de su asiento, el cual solo ocupada para reposar un brazo. Sus manos eran iguales o más atractivas que él. Claro, pensó ella, es una parte del todo. Su mente comenzó a divagar sobre cómo se sentiría sostener esas manos frías. Se pregunto si en realidad estarían frías. A él parecía no importarle el frió, como un ser inmune a el, o al menos a parte de él parecía no importarle. Sus mejillas parecían estar pasándola mal, todas rojas victimas del viento. Pero el resto de él parecía como si no estuviera pasando nada.
Sus manos propias estaban envueltas en unos gruesos guantes y refugiadas en sus bolsillos, aun así tenía miedo de perder un dedo. Él sonrió mirando a las señoras sentadas justo en la hilera de asientos a su frente. Ella no podía ni siquiera imaginarse que estaría cruzando por la cabeza de “el-ser-humano-más-atractivo-del-colectivo-de-las-8.30”.
Se dio cuenta que sus dedos seguían un ritmo, miro sus orejas buscando auriculares, nada. El ritmo estaba en su cabeza. Ella puso pausa a su música y automáticamente escucho el débil barullo de las señoras, que hablaban sobre el precio de los tomates. Sus dedos seguían… “tu tu tutututu”.
Ella quiso saber la canción que estaba atorada en su cerebro. Quiso mirar sus ojos otra vez para decidir si era celestes como el cielo en verano o celestes como el mar de alguna isla paradisíaca. El colectivo giro y el sol de la mañana dio de lleno en su rostro lo que lo que hizo que arrugara su frente.
Sus pestañas, que hasta entonces pasaron sin hacerse notar parecieron tomar de repente todo el protagonismo en su cara. Eran marrones claras casi rubias, de ahí el hecho que no las había notado antes, y tan largas que avergonzarían a cualquier modelo de pestañas, si es que eso existiera.

***

Él:
Marta y María. Estaba ya confirmando los nombres de las señoras. Estaba tan seguro de que las dos eran vecinas que él podía apostar todos sus vídeos juegos en ello. Y podía casi afirmar que se bajarían en el mercado a comprar tomates.
El chico del fondo definitivamente estaba llegando muy tarde a la escuela y estaba seguro que se quedo dormido. Tal como ahora, que estaba casi babeando con su cabeza colgada en una posición muy poco cómoda. Estaba tratando de identificar el uniforme del chico cuando sintió la mirada de ella clavada en él. Se sintió incomodo de repente, se sintió observado. ¿Así se siente cuando te miran fijo? Si era así, definitivamente él ha sido bastante grosero con sus compañeros pasajeros. 
Decidió darle un tiempo para que ella desvíe la mirada y la miro. Como lo espero, ella estaba mirando por la ventana otra vez. Con sus dedos puso algo de cabello detrás de su oreja para luego acomodar su gorro, tenía guantes rojos que combinaban con este a la perfección. Tenía un abrigo azul oscuro que si el sol no estaría donde estaba y si no estuviera dando de lleno en ella, habría pensado que era negro. Gracias al sol también pudo distinguir pecas en sus mejillas, apenas visibles, pero ahí estaban.
De repente algo la sobre salto y esta vez fue más brusco. Miro a su alrededor como si estuviera perdida, miro por la ventana como si no lo estuviera haciendo antes. Estuvo casi seguro que articulo la palabra “mierda” o lo dijo muy bajo, dos veces. Aseguro su bolso y se levanto, sin antes mirarlo. Se miraron por 1 segundo. Él sonrió, no lo pudo evitar. Y como por arte de magia ella estaba roja otra vez. No sonrió, parpadeo con sus enormes ojos y salió despedida hacia la puerta para tocar el timbre. El chófer paro y ella bajo. Él no se contuvo y estiro su cuello para mirarla mientras el colectivo se alejaba de ella. Ella lo miro y como si la hubieran atrapado haciendo algo malo, bajo la mirada desorientada. Su cara estaba tan roca como su gorro y sus guantes.

***

Ella:
Se dio cuenta que estaba agitada porque su aliento se materializaba gracias al frió. Estaba algo desorientada y podía sentir su cara encendida al punto del ardor. Alzo la vista hacia el colectivo, que ya muy lejos para distinguirlo. Se quito los guantes y toco sus mejillas, quizás tenía fiebre, no era normal que ardan tanto.
Trato de pensar con claridad mientras se ponía sus guantes. Trato de quitar la imagen de esa enorme sonrisa de su mente, que la hacía querer contar sus dientes uno por uno y tal vez morder sus cachetes.
No pudo devolverle la sonrisa, la desencajo tanto que se quedo mirándolo, como idiota, como si nunca nadie le había sonreído. Se sintió tan avergonzada y a la vez sonrió como tarada, sola parada en la vereda. “Claro, ahora sonreís” se dijo a sí misma.
Cruzando la calle para entrar a su trabajo y lanzando una ultima mirada a la esquina donde el colectivo se perdió, planeo de la nada, tomar todos los días el colectivo de las 8:30.

***




lunes, 31 de marzo de 2014

Rima LVII - Gustavo Adolfo Bécquer

Yo sé cuál el objeto
De tus suspiros es;
Yo conozco la causa de tu dulce
Secreta languidez.
¿Te ríes?...Algún día
sabrás, niña, por qué:
tú lo sabes apenas
y yo lo sé.

Yo sé cundo tu sueñas,
Y lo que en sueños ves;
Como en un libro puedo lo que callas
En tu frente leer.
¿Te ríes?...Algún día
sabrás, niña, por qué:
tú lo sabes apenas
y yo lo sé.

Yo sé por qué sonríes
Y lloras a la vez.
Yo penetro en los senos misteriosos
De tu alma de mujer.
¿Te ríes?...Algún día
sabrás, niña, por qué:
mientras tu sientes mucho y nada sabes
yo que no siento ya, todo lo sé.

Juan Lopez y John Ward.

Les tocó en suerte una época extraña.
El planeta había sido parcelado en distintos países,
cada uno provisto de lealtades,
de queridas memorias,
de un pasado sin duda heroico,
de derechos,
de agravios,
de una mitología peculiar,
de próceres de bronce,
de aniversarios,
de demagogos y de símbolos.
Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.
López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil;
Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown.
Había estudiado castellano para leer el Quijote.
El otro profesaba el amor de Conrad,
que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.
Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara,
en unas islas demasiado famosas,
y cada uno de los dos fue Caín,
y cada uno, Abel.
Los enterraron juntos.
La nieve y la corrupción los conocen.
El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Derecho reservado sobre mi "deseo".

Entonces deseamos todo lo que jamas vamos a tener. Necesitamos eso que jamas sera nuestro. Y estamos enamorados de eso que jamas vimos, de eso que jamas tuvimos, que nunca fue nuestro. Entonces ¿como es? Cuando tenemos algo, jamas lo amamos, jamas lo deseamos. No deseamos lo que tenemos y tenemos lo que podemos tener. Y parece que jamas lo que podamos tener se va a igualar a lo que deseamos tener. Deseamos más el deseo de tener "eso" que "eso" en si.
"Eso"... de que manera suspiramos por "eso", cerramos los ojos y acá esta. Tan tocable que daña. Tan presente que duele no poder estirar la mano y tocarlo. Y no, no hablo de un objeto. Nunca es un objeto. Son varios objetos fusionados, formando una situación... y quizás podría sumarle una persona. Todavía no se que es eso que deseo. Eso que deja un vació físico en mi pecho que siento cuando suspiro muy hondo. Se que esta ahí, latente, deseando que lo desee. Y si, claro que lo deseo. Deseo muchas cosas. Desee miles de cosas en mi vida y no, nunca fueron cosas. Quizás una o dos cosas, pero no las desee demasiado.
Deseo y desee mucho tiempo amar y que me amen. Actualmente este deseo en mi es escaso y aparenta no estar. Lamentablemente el mundo parece mas fácil cuando aparentas no querer amor.
¿Verdad? No es conocido entre las mujeres el "ignóralo, vas a ver como te sigue" Si, según alguna infundada ciencia una tiene que NO mostrar interés alguno, así ellos se interesaran. Debemos ser por ende, desinteresadas totalmente en ellos, aparentar cierta soberbia e independencia. Engañarlos totalmente. Enseñarles esta super mujer que no los necesitan ni les importa un bledo sobre ellos. Cuando en realidad esta todo, repito, TODO fría mente calculado. Así que sabelo, vos hombre, si te ignora una mujer pero al mismo tiempo la sorprendes una o dos veces mirándote fijo... probablemente ya este planeado su casamiento y como le quedaría tu apellido a los nombres que ya tiene planeado para sus hijos con vos. Es tu culpa, amigo. La culpa no es del cerdo, sino del que le da de comer. Si, estoy en contra de las mujeres que por alguna, muy poco coherente, idea mienten. Pero ustedes mienten también, nos hacen creer que son perfectos, nos hacen creer que son diferentes del resto, que son la mejor persona en el mundo, cuando sabemos que son solo hombres. Nadie ni hombre ni mujer es perfecto.
Volviendo al tema de lo que "deseamos", siempre desee eso, ser alguien (no una princesa, ni perfecta, ni rubia) solo ser alguien, una mujer amada por un hombre. Que ese hombre me ame por lo que yo era, no por como era. Nunca fui agraciada ni muy femenina entonces necesitaba con urgencia que me amen por el resto, por lo que había dentro. Siempre ame, y nunca lo dije. Siempre quise y desee y nadie se entero. Siempre había un nombre resonando en mis adentros (claro que fueron 2 o 3 enamoramientos idiotas) que jamas los compartí. Amaba estar "enamorada", amaba andar por la vida pensando en alguien y amaba mantenerlo como mi único y más preciado secreto. Secreto y seguro, si no lo compartía jamas nadie me rechazaría.
Era mi"eso", supongo, el deseo de amar. De contar horas y minutos... en fin, de ser una tonta más y enamorada.
¿Que deseo ahora mismo? Lo que deseo hace unos años. Cuando, supongo, mi cabeza asimilo el mundo. Una sola imagen imagino cuando cierro mis ojos. Ahora mismo cierro mis ojos y sonrió atontada porque lo pensé, lo desee tanta veces que es casi real para mi... me traslado...

...Sin abrir los ojos deslizo mi mano por la suave sabana. Y las deslizo más, hasta donde el colchón termina. Y dejo mi mano caer esperando, aun sabiendo que no lo hará, que cuelgue en el común espacio que hay siempre entre una cama y el piso. Pero no lo hace, mi mano aterriza suavemente en el frió piso. Puedo sentir lo acalorado de mi cuerpo en comparación del piso. Siento el duro frió penetrar en mis dedos. Inspiro hondo y escucho. Nada... casi nada. Es raro porque acostumbro dormir con le televisor prendida. Entonces escucho su respiración interrumpir la mía. Entonces fue obvio el porque de mi televisor apagado. Sonrío sin abrir los ojos. Me acomodo y giro mi cuerpo, abro lentamente los ojos y el sol da de lleno. Mis ojos se resisten pero lo vuelvo a intentar. Lo primero que me fuerzo a ver es la ventana, mi enorme ventana consumida en su totalidad por el sol, mostrándome el cielo totalmente despejado. Y la luz que entrando, se veía interrumpida por edificios, más altos y más elegantes. Unos segundos después mi vista capta algo más, algo que, si solo inclino unos centímetros a la izquierda mi cabeza, haría mi vista aun más perfecta. Contemplaría lo que me gustaba pensar, era la perfección, mi perfección. Al hacerlo siento un arrebato de llorar, el que reprimo. El sol que se cuela por la ventana y al rededor de los edificios, dando de lleno en su piel blanca, en sus mejillas coloradas por el mismo sol y en su cabello total y completamente alborotado. Con los brazos apoyados fuera de las sabanas, el sol hace resaltar los tatuajes de su brazo izquierdo. Entonces acaricio su cabello y él sonríe....

..Y allí esta, la perfección, la culmine, la explosión de felicidad, todo lo que deseo ahora mismo, ya. Eso quizás, que me imagino cada vez que puedo, sea lo que pueda quitar el vació. Quizás y quizás no. Y se que jamas lo tendré mas allá de los deseos que tenga o la medida de mis deseos. Jamas sera. Jamas sera mía aquella situación. Y tendré que vivir con eso.